volviendo a la normailidad

Mucho se habla en los últimos años del síndrome post vacacional, responsable de síntomas como la depresión, el insomnio, la tristeza o la apatía.

Si bien en estos días encontraremos multitud de artículos con recomendaciones para hacer más llevadera la vuelta a la rutina, de lo que me gustaría hablar en este artículo es de lo que hacemos con este malestar que nos acontece precisamente cuando volvemos a nuestra normalidad.

Para los que habéis leído mi manual de gestión emocional* sabréis que defiendo el valor de las emociones como la guía que nos alerta de nuestras necesidades. La ansiedad, la tristeza, el enfado, la apatía...todo lo que sentimos nos  informa de qué nos ocurre, qué necesitamos y qué nos importa. Sin las emociones no podríamos tomar decisiones acertadas para construir la vida que queremos vivir.

La mayoría de las veces, sin embargo, nos contentamos con matar al mensajero.
Nos contentamos con dejar de sentir el malestar sin cambiar nada."

La vuelta de las vacaciones nos pone de frente con la vida que nosotros mismos nos hemos construido. Si bien es cierto que la pereza por volver a madrugar o la tristeza por dejar atrás lugares y experiencias agradables entra dentro de lo normal, cuando el primer día de trabajo nos cae como un mazazo, cuando experimentamos la vuelta a la normalidad como un sinsentido o nuestra vida diaria tal como está no nos satisface ¿No es el momento de plantearse un cambio?

La vida es un regalo que nos viene dado, pero una vida con sentido y bienestar
es un triunfo diario, una conquista que requiere descubrir qué es lo que hace que la vida
sea valiosa para nosotros y dar pasos en esa dirección."

Ante el malestar y la insatisfacción post vacacional podemos esperar unos pocos días o semanas hasta que volvamos a anestesiarnos de los niveles de estrés bajo los que – en algunos casos - hemos aceptado vivir, de la ausencia de vocación, de la renuncia a nuestras pasiones o del desarrollo de las potencialidades que nos hacen crecer y brillar. O también podemos aprovechar ese malestar para valorar qué nos vale de nuestra vida y qué queremos cambiar.

Reconstruir los aspectos que no nos gustan es un proceso que puede llevar meses,
incluso años. A veces podemos hacerlo solos y otras necesitamos ayuda para emprenderlo."

Es incuestionable que no siempre es un camino fácil pero bien merece la pena que nuestros modestos pasos se enfilen por la vida orientados hacia esa noble dirección.

(*) recibe gratuitamente mi  manual de gestión emocional solicitándolo aquí.

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