apoyo y confrontacion en Gestalt - parte II

Quien ha entregado su más preciado tesoro - la vulnerabilidad - sabe cuanta seguridad y garantía de respeto se necesita para hacerlo. El organismo Sabe. Millones de años de evolución lo han preparado para saber que sin esa garantía no debe abrirse. Por eso el trabajo del terapeuta no debe ir nunca contra las dificultades del paciente sino a generar ese clima de respeto y aceptación que permitan al cuerpo a abrirse ¿O se os ocurre algún modo de abrir el capullo de una flor sin dañarlo?

El mayor enemigo de un terapeuta es el miedo, también la competitividad pero sobretodo el miedo. Si el estilo de un terapeuta es el apoyo, cuando esté asustado apoyará en exceso. Si es la confrontación probablemente confrontará con cierta violencia.

Si apoyamos en exceso podemos parecer empalagosos o torpes, podemos desaprovechar oportunidades maravillosas de poner luz en la oscuridad. Pero ¡ay de la confrontación mal usada! Esa si que es un arma peligrosa porque no son solo oportunidades para crecer lo que se nos escapen, sino que podemos dañar justo donde más nos han herido, en nuestra vulnerabilidad.

Cuando un paciente llega a terapia lo hace con la esperanza de que lo ayuden a curarse, con lo que no cuenta es con la posibilidad de salir más malparado de lo que entró. Pero sí, un terapeuta igual que una madre, que un padre o que un profesor puede hacer mucho daño.

Por eso, bajo mi punto de vista, el mayor valor para un terapeuta es su propio proceso personal. Conocer los territorios internos por los que anda el paciente es la mayor garantía de poder darle de manera sentida lo que verdaderamente necesita, lo que le ha faltado; respeto, aceptación y contacto genuino. Por mi experiencia personal y profesional me atrevo a asegurar que eso cura más que cualquier técnica.

Leer la primera parte de este artículo.

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