El caso de Ana II: la libertad de Ser y equivocarse.

 

A medida que explorábamos el personaje del Pesado mi sensación era que Ana desaparecía, como si el huésped se hubiera hecho el rey de la casa. Me preguntaba quién era genuinamente ella cuando no vivia supeditada a sus normas, así que le propuse expresar con un dibujo quien era ella cuando el Pesado no estaba. Después le pedí que escribiera las palabras o sensaciones que el dibujo le sugería.

Curiosidad, ganas de explorar, energía, vida, aventura, apasionada, sin miedo, libertad, alegría, serenidad. Ganas de aprender, de ver cosas nuevas.

Cuando hablaba del dibujo todo su cuerpo se abría, se llenaba de energía. En este caso lo que apareció no fue un personaje sino un estado. Ella lo describe así:

Si me tuviera que quedar con dos palabras elegiría Alegre y Serena. La serenidad es un lugar en el que haga lo que haga no pasa nada. No existe la inquietud de la expectativa por lo que pasará. No hay problemas, simplemente se vive, se hace. Si sale bien, bien y si sale mal pues se soluciona y no pasa nada."

Lo que Ana describe aquí es lo que en Gestalt se conoce como autorregulación organísmica o espontaneidad. Como un niño en estado puro que se acepta, no se cuestiona. Puede dejarse Ser sin que los mandatos, las normas y los deberías que más tarde interioriza interrumpan sus impulsos.

Tener la libertad absoluta me produce serenidad. Quiero sentirme libre de hacer lo que quiera, quiero mi derecho a equivocarme. La serenidad se hace pequeña y pierde la alegría cuando está el Pesado."

En algún momento de su historia y de manera inconsciente, Ana había intentado resolver su miedo al conflicto regulándose por  normas y leyes, algo que todos hacemos en cierta medida. Ella, en busca de la garantía absoluta de seguridad había ido condicionando sus actos desde lo que está bien y lo que está mal, perdiendo así el contacto con sus impulsos y deseos genuinos.

A partir de este ejercicio pudimos empezar a explorar ese miedo tan arraigado y su origen; las peleas de su familia cuando era niña. Poder diferenciarse de la voz del Pesado le dio margen de maniobra para parar algunos pensamientos, empezar a identificar sus deseos reales y poco a poco atreverse a mostrarlos. Comprendió que sólo siendo la persona que realmente es podrá abrirse a su alegría y serenidad interior.


 

 

 

 

 

 

 

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